La Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales permite a los cursos ocupar sus dependencias y entorno natural para realizan clases de Educación Ambiental y de Ecosistemas Marinos.


Estudiantes de Enseñanza Básica visitaron esta semana la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, para aprender sobre Educación Ambiental y Ecosistemas Marinos fuera del aula.
La oportunidad de interactuar —o solo observar— especies vivas como cangrejos, erizos, camarones, gaviotín monja, guanay, lobos marinos, en el mismo lugar en que han desarrollado su hábitat; como también comprobar “in situ” la amenaza a los ecosistemas marinos, producto de la contaminación por microplásticos, constituyen valiosas experiencias para la integración de contenidos pedagógicos y —a su vez— un valor agregado que le otorga calidad a los procesos de aprendizaje de los propios estudiantes.
El secretario de Facultad, profesor Fernando Balbontín, sostuvo que la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales tiene la política de puertas abiertas para los colegios de la zona, como también de otras regiones de Chile, que tengan interés en visitar esta área, “que es una zona protegida, donde están representados diferentes ecosistemas marinos. Los alumnos pueden llegar, ocupar nuestras dependencias y visitar e informarse —en compañía de sus profesores—sobre cómo es la flora y fauna marina en la zona central de Chile”, afirmó.
Isidora Cortez, alumna Saint Margaret School, participó en el taller de Ecosistemas Marinos y valoró la experiencia positivamente.
“Es súper divertido, porque es como aprender en forma real. Igual eso es muy entretenido para nosotros. Acá yo tengo un erizo, se llama Jerry y Alex lo encontró para nosotras, para que podamos hacer un hábitat para él”, sostuvo.
La profesora Janine Gray de Souther Nature, agencia que apoya a los colegios en actividades pedagógicas fuera del aula, invitó a los profesores y alumnos a conocer y vivir la ciencia al aire libre.
“Estamos aprendiendo el ecosistema marino, tanto en los vertebrados como los que podemos ver en las rocas y las aves que nos vistan, como los invertebrados: moluscos, machitas, choritos, también las cadenas (tróficas): quién se come a quién, cuáles son los vegetarianos, cuáles son los carnívoros, cómo se adaptan a vivir en este ambiente que es muy difícil. Es como vivir en una lavadora, parte del día y en una secadora la otra parte, porque baja la marea y muchos de estos organismos quedan expuestos”, indicó.
Anixe Aguilar, alumna del Colegio San Adrián de Quilicura, Región Metropolitana, participó en el taller Científicos de la Basura. Tal como lo explicó la estudiante, el taller consistió en averiguar los daños que deja la basura en el borde costero y el mar, y generar acciones para poder detenerlo.
“Lo que estamos haciendo aquí es recolectar los microplásticos, que a simple vista no se ven, pero hay a pesar de ser zona protegida. Lo que he aprendido es que la gente no toma conciencia del gran daño que están haciendo (al botar basura en las playas), porque están perjudicando demasiado a los animales, al mundo y a nosotros mismos”, advirtió.
En la misma línea, su compañero Maximiliano Castillo, explicó: “Los plásticos en general producen daño a nuestro planeta. Nosotros podemos cuidar al planeta: Dejen de botar los plásticos y que se ven alguna basura que la recojan por favor porque el planeta es muy importante para nosotros”.
La alumna Amanda Flores se sumó al llamado de su compañero y agregó, “porque los peces o gaviotas lo confunden con sus alimentos —refiriéndose al microplástico—y si se lo comen, muchos mueren por eso”
Su profesora de Ciencias Naturales, Fabiola Bravo, aseguró que este tipo de aprendizajes fuera del aula permite promover una educación para personas comprometidas con su entorno en un espacio natural donde se conjugan lo pedagógico y lo recreativo.
“Queremos hacer conciencia del daño que provoca el plástico en general al planeta. Los niños están realmente motivados por cuidar el medioambiente. Eso es lo mejor, que ellos aprendan a cuidar el único medio que tenemos para vivir”, concluyó.

Los distinguidos fueron los profesores Gabriela Muñoz y Mauricio Landaeta.

El Programa Mérito por Investigación perteneciente a la Dirección de Investigación tiene como propósito otorgar un incentivo de carácter basal a aquellos académicos investigadores reconocidos en el Programa de Resultados en Investigación (PRIN) de la Universidad de Valparaíso.

Este año dos académicos de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales se adjudicaron esta distinción. Se trata de los profesores Gabriela Muñoz y Mauricio Landaeta.

La profesora Muñoz, reconoció que este reconocimiento la sorprendió bastante, ya que —según explica— en años anteriores no había alcanzado esta distinción. “Una noticia que recibí gratamente y con agradecimiento”, sostiene.

La académica, quien tiene un PhD en Parasitología Marina, University of Queensland, Australia, destaca que esta iniciativa es un reconocimiento real a la labor investigativa.

“Los académicos tiene muchos quehaceres, como docencia, investigación, labores administrativas, reuniones de profesores, comités, etcétera. Muchas veces la investigación queda fuera de horario laboral, lo que implica quedarse trabajar hasta tarde o durante el fin de semana ¿Cómo compensas eso? ¿Cómo compensas las trasnochadas? ¿Cómo compensas dejar de lado actividades familiares?. En este caso, el reconocimiento público entre tus pares y el incentivo económico compensa el sacrificio que hay detrás de la investigación constante y de calidad. Por lo tanto, este reconocimiento se agradece totalmente”.

Finalmente, con respecto al aporte que siente que está realizando con este premio a nuestra Universidad, la doctora Muñoz, cuya línea de investigación es Ecología de parásitos marinos, dice “que la universidad sea conocida y reconocida por sus logros investigativos entre instituciones académicas nacionales e internacionales”.

El petróleo marino del tipo IFO 380 es más pesado y tiende menos a propagarse y a ser consumido por algunos organismos marinos.

El combustible derramado en bahía de Quintero durante la madrugada del jueves, tendría un impacto menor en el medio marino, en comparación al vertimiento ocurrido en septiembre del 2014. Esto, no solo por la cantidad de hidrocarburo vertida en el mar, sino por las características mecánicas y químicas propias de este combustible, cuya toxicidad —según los especialistas— alcanzaría a un nivel intermedio. Así lo sostuvo el biólogo marino y académico de la Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, Humberto Díaz, quien es experto en contaminación marina por hidrocarburo.


Recordemos que cerca de 500 litros de IFO 380 fueron los derramados en la bahía de Quintero, según confirmó el gobernador marítimo de Valparaíso, Rodrigo Vattuone, luego de finalizadas las inspecciones a bordo del buque tanque Doña Carmela, desde donde escurrió por una fisura el combustible.

El profesor Díaz afirmó que por las características del IFO 380 se considera un petróleo marino de toxicidad intermedia.


“Esto se debe —básicamente— porque el IFO 380, que se derramó en esta ocasión, es más pesado y por lo tanto tiende menos a propagarse y probablemente a ser consumido por algunos organismos marinos. En ese sentido desde el punto de vista del impacto, puede ser un poco menor”, afirmó el biólogo marino.


El académico agregó que este petróleo marino tiene una fluidez mayor, pero una viscosidad menor, en comparación con otros tipos de hidrocarburos. En consecuencia, su capacidad para movilizarse también es menor.


No obstante, el académico explicó que al decantar el IFO 380 al fondo marino podría llegar a afectar las comunidades bentónicas, es decir aquellas, que viven en el fondo del mar, aferradas al sedimento, donde parte importante de ellas constituyen recursos biológicos , por ejemplo los bivalvos (choritos, machas) y algunos crustáceos ( Jaibas, entre otros ).


Si bien los efectos se debieran verificar a través de los programas de vigilancia, este evento también podría tener un efecto indirecto —del cual poco se habla— y que se refiere a los organismos que son parte del fitoplancton.


“La extracción del IFO 380 cuando decante en la columna de agua, desde la superficie hacia el fondo, arrastra —al mismo tiempo— fitoplancton. Este fitoplancton forma parte de la alimentación de diversos organismos, por ejemplo los peces, lo que producirá un efecto a muy corto plazo en lo que se denomina la productividad primaria. Por lo tanto, los efectos que se podrían observar a corto plazo sería la mortandad de los organismos del fondo marino, junto a la disminución de algunos de los recursos que extraen los pescadores y probablemente una disminución también de la productividad en el lugar”, advirtió el profesor Díaz.

Innovador programa capacitará a profesores de enseñanza básica y media con el objetivo de impulsar el desarrollo de la investigación científica escolar.

 

La licenciada de la carrera de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso, Carolina Yáñez, junto a su compañera Celeste Kroeger, a través de la Organización de Base Comunitaria Chinchimén (OBC), se adjudicaron —con el apoyo de la Universidad de Valparaíso y otras instituciones regionales— fondos de EXPLORA CONICYT de Valoración y Divulgación de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, para realizar el proyecto “Pajareando Aprendo”: Metodologías para la investigación científica escolar de las aves de Chile”.
El innovador programa capacitará a profesores de enseñanza básica y media con el objetivo de impulsar el desarrollo de la investigación científica escolar.

“Su objetivo general contribuir al desarrollo de la investigación científica escolar en la región de Valparaíso, para lo cual se desarrollarán una serie de talleres de capacitación para docentes. Se espera que en estos talleres, los profesores adquieran conocimientos y fortalezcan habilidades y actitudes que les permitan guiar a sus estudiantes en la realización de investigaciones en la avifauna local, utilizando un mínimo de recursos y centrando sus esfuerzos en la generación de buenas preguntas de investigación”, señaló Carolina Yáñez, directora del departamento de Educación de la OBC y del programa.

El proyecto se divide en dos partes. La primera es la creación de un kit educativo, donde van cuatro videos de los tres ecosistemas: Marino-costero, urbano y humedal, junto una guía docente. Además, se entregarán una set de láminas, ilustradas por Felipe Portilla —biólogo marino UV y quien el año recién pasado obtuvo el primer lugar en el concurso internacional de ilustración científica, organizado por la Asociación Catalana de Comunicación Científica—.

Siguiendo las palabras de la directora, la otra fase del proyecto es la capacitación de los profesores, que consta de tres sesiones en aula, tres en terreno y dos sesiones en las cuales los docentes deben aplicar lo aprendido con sus propios alumnos.

“Los seis talleres tienen varios profesionales invitados, no sólo relacionados con la avifauna, sino también con técnicas de enseñanza de educación ambiental de manera lúdica. Es muy integrativo y muy interdisciplinario”, aseguró Carolina Yánez.

Los tres ecosistemas mencionados —muy frecuentes en la región de Valparaíso—presentan una amplia variedad de aves. Sólo en la roca de Montemar, ubicada a sólo 5 kilómetros de Reñaca, podemos observar cerca de 20 especies diferentes en distintas épocas del año.

“En el ecosistema marino-costero, donde uno siempre piensa sólo en pelícanos y gaviotas tenemos especies como el piquero, gaviotín monja, guanay, yeco, lile, por mencionar sólo algunos. En el ecosistema humedal tenemos, nuestra joyita, el siete colores y varios tipos de garzas, taguas, pequeños pajaritos paseriformes, como el trile. En el ecosistema urbano, además de los más comunes como el chincol y el zorzal, podemos ver cernícalos, tiuque, golondrinas, chercanes”, aclaró Yáñez.

Uno de los aspectos más atractivos del material educativo son las láminas ilustradas en acuarela de las diferentes especies que se estudiarán.

Felipe Portilla afirmó: “estoy haciendo todas las ilustraciones de las aves chilenas que se van a utilizar en las láminas de identificación del proyecto. Son 60 ilustraciones, hechas en acuarela, que tiene por objetivo dar a conocer todas las características taxonómicas de cada especie, de manera clara”.

Las capacitaciones se inician el 22 de agosto. Inscripciones abiertas. Más información: www.explora.cl
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